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Archivo de la categoría: Narrativa

Ayer

La duermevela llegaba mientras le acariciaba su cálido dedo meñique. En la oscuridad de su cama, recorría cada pliegue, cada pequeña forma, el borde de la uña y la suave almohadilla de su yema. Aquel simple momento, bajo el calor negro de las noches de invierno, era todo cuanto necesitaba. Cuando el sueño llamaba en silencio a las puertas de su consciencia, aquel dedo meñique era su punto de unión, la vía por la que se canalizaba el sosiego, la pasión, la seguridad, el amor. Pero aquello no era más que retazos que colgaban hechos jirones dentro de sus recuerdos, y el tacto de aquel dedo entre sus manos no era más que algún vestigio neuronal que sólo se manifestaba fugazmente. Ahora, las noches de invierno gritaban y hacían que las mantas, antes suaves y dulcemente cálidas, pesaran como fríos bloques de hielo. El agradable tacto tibio que las sábanas regalaban cuando abandonaba su silueta de calor en mitad de la noche era ahora un áspero y gélido quejido que invitaba a mantenerse inmóvil, sin acercarse al otro lado de la cama, ahora dolorosamente vacío. Siempre cerraba ventanas y persianas, para no dejar entrar la luz. Tal vez su querida oscuridad le devolviese aquel ayer. Pero su nexo con el sosiego, la pasión, la seguridad y el amor ya no existía más que en una rebelde parte de su memoria. El sueño  ya no llegaba en silencio, se quedaba gritando sobre sus ojos, inquietos bajo los párpados, y de vez en cuando permitía cruelmente que la duermevela dibujase el tacto del dedo meñique de su amante bajo sus nerviosas manos, nítidamente real pero inalcanzable. El único elemento común entre el hoy y el ayer eran distorsionados recuerdos, roídos de tanto uso. Recuerdos y oscuridad.

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Publicado por en 25 julio, 2011 en Narrativa

 

Cremosa y dulce democracia

Aquel Petit Suisse de fresa y plátano le estaba sabiendo a gloria, mientras veía sin demasiado interés la televisión. Habían terminado sus dibujos favoritos, pero seguía fijamente embobado frente a las noticias, sin saber muy bien por qué. No le apetecía jugar a la consola, debía ser por eso. Gente con turbante corriendo por la calle, militares y muertos, una y otra vez, noticia tras noticia, en sitios del mundo que ni sabía donde estaban ni sabía pronunciar. Su padre, sentado en el sofá tras él, decía algo entre murmullos. Read the rest of this entry »

 
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Publicado por en 22 febrero, 2011 en Miscelánea, Narrativa, Personal

 

El Nial – Extraño Sentimiento

El Curuxu fue a posarse en un alto chopo, algo alicaído ya por la edad y el incipiente otoño. Desde ahí , veía hacia un lado un río estrecho, poco profundo, que cruzaba aquella zona de la ciudad e iba a desembocar a la playa de San Lorenzo un kilómetro más allá. Y enfrente de él, una extraña y gran construcción que sus ojos desconocían.

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Publicado por en 23 agosto, 2010 en El Nial, Narrativa, Personal

 

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Libro – Gyd

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Publicado por en 10 agosto, 2010 en Asturias, Libros, Miscelánea, Narrativa, Personal

 

El Nial – Relativizando

Aquel magnoliu que crecía al llau de la carretera yera’l llugar onde’l Curuxu fora parar namás llegar a la ciudá. Aquel yera’l llugar onde los sos paisanos fueren vivir, a la gran ciudá.

Dende la caña de magnoliu, que se banciaba con cada camión que pasaba so ella, el Curuxu podía ver una parada d’autobús, onde dolce o catorce persones esperaben mirando al infinitu. Read the rest of this entry »

 
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Publicado por en 1 julio, 2010 en Asturias, El Nial, Narrativa, Personal

 

El Nial – Inesperada soledá

Dende la so cómoda posición sobre la caña d’aquella castañal, el Curuxu vía pasar los díes. Nun sabía cómo se llamaben toles persones a les que vía cada mañana pasar  al par del so árbol, pero yeren parte de la so familia, anque ellos nun miraren nunca escontra él. Gustába-y la tranquilidá qu’aquel llugar apurría-y, el sol tibiu que dacuando-y sonría y la fría agua que bien de cutiu cayía sobre él. Tamién gustába-y a aquella xente. Víase-yos felices trabayando la tierra y curiando a les vaques, o pasiando tranquilamente escuchando los soníos qu’aquel escondederu verde emitía dende cada rincón de monte, camín o prau. Read the rest of this entry »

 
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Publicado por en 9 junio, 2010 en El Nial, Narrativa, Personal