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Archivo de la categoría: Narrativa

Música de Gaita para Despertar a los Castaños – Capítulo 13

Con aquellos vaqueros viejos y la sudadera de Fruit of the Loom descolorida y con alguna que otra china vestigio de noches de colocones juveniles, se sentía un poco ridículo. Nunca había sido especialmente sibarita para la ropa, más bien al contrario, pero años de vida urbanita le habían hecho perder la costumbre de vestirse con ropa cuyo único objetivo fuera ser pasto de las manchas y los desgarrones. Read the rest of this entry »

 

Ayer

La duermevela llegaba mientras le acariciaba su cálido dedo meñique. En la oscuridad de su cama, recorría cada pliegue, cada pequeña forma, el borde de la uña y la suave almohadilla de su yema. Aquel simple momento, bajo el calor negro de las noches de invierno, era todo cuanto necesitaba. Cuando el sueño llamaba en silencio a las puertas de su consciencia, aquel dedo meñique era su punto de unión, la vía por la que se canalizaba el sosiego, la pasión, la seguridad, el amor. Pero aquello no era más que retazos que colgaban hechos jirones dentro de sus recuerdos, y el tacto de aquel dedo entre sus manos no era más que algún vestigio neuronal que sólo se manifestaba fugazmente. Ahora, las noches de invierno gritaban y hacían que las mantas, antes suaves y dulcemente cálidas, pesaran como fríos bloques de hielo. El agradable tacto tibio que las sábanas regalaban cuando abandonaba su silueta de calor en mitad de la noche era ahora un áspero y gélido quejido que invitaba a mantenerse inmóvil, sin acercarse al otro lado de la cama, ahora dolorosamente vacío. Siempre cerraba ventanas y persianas, para no dejar entrar la luz. Tal vez su querida oscuridad le devolviese aquel ayer. Pero su nexo con el sosiego, la pasión, la seguridad y el amor ya no existía más que en una rebelde parte de su memoria. El sueño  ya no llegaba en silencio, se quedaba gritando sobre sus ojos, inquietos bajo los párpados, y de vez en cuando permitía cruelmente que la duermevela dibujase el tacto del dedo meñique de su amante bajo sus nerviosas manos, nítidamente real pero inalcanzable. El único elemento común entre el hoy y el ayer eran distorsionados recuerdos, roídos de tanto uso. Recuerdos y oscuridad.

 
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Publicado por en 25 julio, 2011 en Narrativa

 

Música de Gaita para despertar a los Castaños – Capítulo 12

El tenue sol primaveral bañaba los riscos calizos y hacía brillar la nieve remolona que se resguardaba en los neveros mejor situados. El rocío de la madrugada comenzaba a disiparse, a medida que los deshilachados jirones de nubes blancas dejaban paso a la cálida luz del astro rey. Desde una pequeña ondulación del terreno detrás de la Iglesia, Oreyes observaba la estampa mientras cagaba. Read the rest of this entry »

 

Música de Gaita para despertar a los Castaños – Capítulo 11

Nunca antes había salido del camino que había ido construyendo, nunca había puesto pie alguno en la hierba de al lado del sendero o mirado hacia otra parte que no fuese siempre hacia adelante. Por primera vez en su vida, sentía el abismo del futuro enfrente de él, con el pasado empujándole desde su espalda, malicioso. Aún así, no tenía miedo, pensaba que tal vez el precipicio que se mostraba ante él no tuviese rocas afiladas en el fondo, sino una renovadora y fría agua salada. Y tal vez disfrutase de la caída. Read the rest of this entry »

 

Cremosa y dulce democracia

Aquel Petit Suisse de fresa y plátano le estaba sabiendo a gloria, mientras veía sin demasiado interés la televisión. Habían terminado sus dibujos favoritos, pero seguía fijamente embobado frente a las noticias, sin saber muy bien por qué. No le apetecía jugar a la consola, debía ser por eso. Gente con turbante corriendo por la calle, militares y muertos, una y otra vez, noticia tras noticia, en sitios del mundo que ni sabía donde estaban ni sabía pronunciar. Su padre, sentado en el sofá tras él, decía algo entre murmullos. Read the rest of this entry »

 
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Publicado por en 22 febrero, 2011 en Miscelánea, Narrativa, Personal

 

Música de Gaita para despertar a los Castaños – Capítulo 10

Una docena de sillas de plástico azules con el logotipo gastado de Pepsi ocupaban lo que había sido la sala de reuniones. Por suerte, la casa que hacía las funciones de ayuntamiento se encontraba en un aceptable estado. Tomás, junto con Amparo y Manuel, había llevado a mano las sillas desde el bar hasta el pueblo, después de desbrozar, barrer y adecentar la humilde sala donde se reunirían. Esperaba que acudieran, al menos, un tercio de las personas a las que había llamado. Podría entonces considerarlo un éxito. Read the rest of this entry »

 

Música de Gaita para Despertar a los Castaños – Capítulo 9

Cuando quiso darse cuenta, se había quedado solo. De repente, la mujer que había ocupado toda su vida le había dejado y ya nunca más volvería. A pesar de que era el propio Félix el que llevaba años tomando medicación diaria para que su corazón funcionase, fue el de su querida Teresa el que decidió involuntariamente dejar de latir. Y con Teresa, se fue gran parte de la vida de aquella casa en Soto, y el medicamento más importante para el maltrecho Félix. Read the rest of this entry »

 

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